No es fácil describir cómo es un día en la fotografía de boda en Ponferrada para Docebesos. Aunque existen algunas escenas más o menos comunes, incluso éstas se desarrollan de una manera muy diferente dependiendo de muchas variables. En general nos gusta describirlo como un maravilloso caos, veréis porqué.
Siempre damos mucha importancia a crear con la pareja un borrador de horarios, lugares y sorpresas que se darán a invitados además, de otras anotaciones vitales para que resulte un reportaje que cubra los momentos que deben estar sí o sí, además de imágenes que reflejen ese día de un modo documental y a la vez emotivo. Lo cierto es que en general se cumple pero ocurre que después, hay una vorágine de reacciones tanto de la propia pareja de novios como de los invitados, que introducen momentos con los que nadie contaba y ahí reside parte de la magia y el caos que describía al principio. Se podría decir que sentimos ese tipo de nervios que se viven antes de que ocurra algo grande y lindo.
Creemos que es una buena señal. A pesar de las docenas y docenas de bodas que ha hecho nuestro fotógrafo todos estos años, nos sentimos muy lejos de estar quemados y tomármoslo como “una boda más”. Ojalá no se pierda nunca esa sensación en nuestro trabajo.
Los reportajes suelen comenzar con imágenes en la casa del novio, con ambientes más tranquilos. Él suele presumir de no estar nervioso hehehehe…. Pero sabemos que sí lo está. En cualquier caso, son fotos mucho más apacibles donde puedes interactuar con comodidad con él y con las personas que van apareciendo y ayudando, si hace falta, para completar las fotos de cómo se van poniendo guapos para la ocasión.
En la casa de la novia ocurre toooodo lo contrario. Histeria, risas, prisas, una revolución de emociones y gente entrando y saliendo sin parar. La foto puede estar ante ti, detrás de ti, en la cocina, en la terraza, en la mamá ayudando con un velo que no acaba de fijarse, en el abuelo sentado en la cocina, en las amigas que se abrazan, el timbre que no deja de sonar…. Es todo un reto, pero un maravilloso reto en la Fotografía de boda en Ponferrada.
Como debemos estar en el lugar de la ceremonia varios minutos antes de la llegada de la novia, nuestro fotógrafo, tiene que recoger todo el equipo y salir corriendo hacia la ceremonia. Allí el novio se encuentra sin duda algo más nervioso y esperando a la novia mientras saluda a algunos de los invitados. ¡Todo el mundo está muy sonriente y con ganas de que comience el lío!
Hay muchos tipos de ceremonias y se podría decir que en todas se respira ese aire de solemnidad, incluso en las más informales, pero la parte que más nos suele gustar es cuando algunos de los invitados o familiares expresan en medio de lágrimas todo su afecto y cariño por la pareja de novios, leyendo algún texto que han preparado para la ocasión. Antes o después ambos rompen también en lágrimas y de algún modo se libera tensión. Las fotos que se consiguen son oro puro.
Una vez terminada la ceremonia, nuestro fotógrafo, se suele quedar con los novios a solas o con algún amigo o amiga para ir a varias localizaciones elegidas previamente, mientras los invitados se dirigen al cocktail. Comienza una parte importante en lo que respecta al trabajo del fotógrafo y el resultado final. Son esas fotos que definiríamos como más artísticas, íntimas y cariñosas de la pareja.

Si no se ha hecho preboda, (lo cual solemos aconsejar para reducir al máximo la típica timidez), hay que transmitir muchísima confianza y desenfado en la pareja. Consideramos que es algo que hacemos bastante bien. De hecho, a nuestro fotógrafo, no le gustan los posados demasiado preparados y artificiales, ni los encuadres imposibles. Su misión es hacer que se sientan relajados, tal cual son, y poco a poco los gestos de cariño aparecen: la complicidad, la magia y el amor que los une. Todo comienza a fluir muy fácil. ¡Si hasta ha sido divertido!
La parte del cocktail es muy diferente. Se trata de buscar esas imágenes de los invitados hablando y divirtiéndose sin que sepan muchas veces que les está haciendo fotos. Se puede ver a los abuelos rejuvenecidos con sus nietos; las amigas rodeando a la novia: los amigos felicitando al novio; las mamás recordando sus propias bodas y a los niños jugando por todos lados… Mires hacia donde mires hay una foto esperando ser descubierta.
Durante el banquete, a excepción de las clásicas fotos que se piden del corte de la tarta, algunos besos que piden los invitados a los novios o los padres de ellos, el trabajo de nuestro fotógrafo se mantiene un poco al margen y aprovecha para comer algo; siempre muy cerquita del salón donde está todo el mundo, porque ocurren sorpresas durante la cena. Y ahí nuestro fotógrafo tiene que estar preparado para la Fotografía de boda en Ponferrada.
Comienzan a ser muchas horas dando el 110% de uno mismo y el cuerpo y la mente necesitan una pausa muy agradecida, un pequeño descanso..
Dependiendo de la boda, en ocasiones hay una proyección de fotos antiguas de los novios de antes de conocerse y de después. Otro momento se produce cuando la novia tira el ramo a las chicas para, según la tradición, quien lo consiga será la próxima en casarse. Los invitados a estas alturas ya están muy desinhibidos y es relativamente fácil conseguir muy buenas fotografías. En el reparto de regalos a abuelas, bisabuelas, amigos íntimos, papás, etc. nuestras cámaras están registrando todo lo que está ocurriendo! En la Fotografía de boda en Ponferrada.
Pronto comenzará el baile inaugural de los novios, la fiesta y el baile. En general, muchos invitados ya tienen un punto de alcohol suficiente como para incluso buscarte ellos para que les hagas esa foto divertida y prestarse a hacer ese tipo de locuras de las que no recuerden al día siguiente, pero que hacen muchísima gracia. Y es que no hay mejor material que éste cuando se trata de un reportaje lleno de emociones puras, de imágenes que sería muy difícil conseguir recién conoces a los invitados. Mires donde mires, una escena memorable puede estar ocurriendo: niños fascinados con el ambiente, la música, las luces y la euforia en general; la sensación de ¡hoy puedo jugar y divertirme hasta muy tarde! Los mayores bailando o hablando entre ellos; Flashmobs, coreografías, besos y abrazos por todos lados, incluso en la zona de fumadores te puedes encontrar con escenas memorables. Por cierto, me he encontrado con todo tipo de bailes inaugurales: Desde elegantes valses a smash-ups de más de 10 o 12 canciones con un baile realmente ensayado… pasando por el novio donde, reconozcámoslo, el baile no es su mayor virtud, pero que siempre, siempre, es tan enternecedor su intento de hacerlo digno. ¡Por supuesto que sí!
La Fotografía de boda en Ponferrada está llegando a su fin, pero no por ello las imágenes dejan de brotar: grupos de amigas llorando de emoción y abrazadas, parejas besándose, chicas con vestidos espectaculares bailando como si no hubiera un mañana, gente abstraída consultando sus móviles ó bebés ya dormidos en brazos de sus mamás… Nos sentimos privilegiados de poder acceder a ese tipo de belleza y hacer de ello nuestro modo de vida.
Pasadas una o dos horas del comienzo del baile y la barra libre, las baterías suelen estar fundidas (y no nos referimos al flash o las cámaras) nos toca despedirnos de los novios, agradecerles su confianza en nuestro trabajo y desearles lo mejor juntos. De algún modo un círculo se cierra con sus abrazos y su gratitud por nuestro esfuerzo. Toca recoger el material y regresar a casa. A veces cerca, a veces lejos, pero siempre satisfechos por haber sido testigos de momentos tan especiales y humanos. Puedes ver ejemplos en nuestro apartado: https://docebesos.com/la-foto-de-tu-boda/
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